Tórtola europea (Streptopelia turtur)


 Con 27 cm de altura y unos 48 de envergadura, la bella Tórtola europea mezcla en sus alas los colores marrones, negros y ocres, que le dan un aspecto muy llamativo. El pecho es de color rosado, vientre blanco, cabeza gris azulada con una mancha orbital de color rojo, cola negra con bordes blancos y en el cuello luce una gran mancha distintiva de listas negras sobre fondo blanco azulado. No existen diferencias apreciables entre ambos sexos.


Esquiva, huidiza y nerviosa, sólo deja ver el borde blanco de la cola cuando huye con grandes y entrecortados batidos de sus finas y puntiagudas alas. Su extremada timidez hace difícil su observación.


Es un ave migradora, que viene a nuestro país a reproducirse. Los bandos de tórtolas comienzan a llegar a nuestro territorio en el mes de marzo y permanecen aquí hasta finales de octubre, que es cuando emigran hacia tierras africanas, al sur del Sáhara.


 La Tórtola europea es uno de los pocos pájaros migradores que se alimentan casi exclusivamente de semillas.


Su nombre científico "turtur" se debe a su canto, un arrullo suave y monótono, que pronuncia repetidamente: tur-tuur-tuur.



El hecho de ser una especie cinegética, está condicionando bastante su población, sobre todo por el comienzo de la media veda, 15 de agosto, una época donde aún es posible encontrar algún nido con pollos o la presencia de un alto número de individuos jóvenes, que no tienen ninguna opción de escapatoria ante los cazadores. Son miles los ejemplares abatidos en España cada año, tanto los que han criado aquí, como los que cruzan la Península Ibérica procedentes de Europa en su migración hacia África.


Está catalogada como “Vulnerable” en el Libro Rojo de las aves de España, pero no aparece en el Catálogo Nacional de Especies Amenazadas.

 

Espero que a nuestra tortolilla no le pase lo a que la Paloma migratoria o de La Carolina (Ectopistes migratorius), que en un solo siglo pasó de ser el ave más abundante de América, y tal vez del mundo, a engrosar la lista de especies extintas. Sus grandes bandadas de miles de individuos eclipsaban el sol, y el hombre del siglo diecinueve, a golpe de escopeta, no dejó ni una.


             Os recuerdo que podéis hacer click en las fotos para verlas a mayor tamaño.

Golondrina común (Hirundo rustica)


Después de pasar unos meses en sus cuarteles de invierno africanos, los machos de Golondrina común son los primeros en llegar a las áreas de reproducción, localizando sus antiguos nidos o buscando un buen sitio para construir uno nuevo, que es anunciado a las hembras con una espectacular composición musical a base de trinos y gorjeos. 


Se empiezan a ver al final del invierno, días antes de la primavera. Las primeras oleadas llegan a principios y mediados de marzo, aunque hay individuos que permanecen en el sur de la península Ibérica durante todo el año. Nuestra Golondrina es la subespecie "rustica", que pasa el invierno en el Golfo de Guinea.

 

El nido es construido o reparado, por ambos miembros de la pareja, recolectando bolitas de barro húmedo con sus picos.



El nido en forma de copa abierta, está fabricado de barro reforzado con materias vegetales y es ubicado sobre una viga, repisa o contra una proyección vertical adecuada.


Anida habitualmente en el interior de edificaciones accesibles como graneros, establos, portales y debajo de puentes . Antes de que hubiera estructuras construidas por el hombre, las golondrinas comunes anidaban en acantilados rocosos o en cuevas, pero esto es raro en la actualidad.



Por lo general, ponen cuatro o cinco huevos de color blanco con manchas rojizas. El periodo de incubación es de unos 15 días, a los que se suman otros 20 días, más o menos, antes de que los pollos abandonen el nido.


Tanto hembra como macho alimentan y protegen a los pequeños.


Normalmente crían dos nidadas por temporada, raramente tres. El nido en el que criaron a la primera es reutilizado para la segunda y reparado y vuelto a usar en años siguientes.


Hay constancia de nidos de Golondrina ocupados a lo largo de 50 años, obviamente por diferentes parejas, ya que la vida de estas aves no es superior a los 15 años.


Ya completamente emplumados.


                                                  Preparándose para despegar...


Los pequeños, ya voladores, permanecen junto a sus padres y son alimentados por ellos durante alrededor de una semana más.


Para la segunda semana después de haber dejado el nido, los polluelos ya se han dispersado y empiezan a prepararse para el gran viaje.



El método de caza de esta ave, consiste en vuelos acrobáticos de persecución, donde capturan insectos voladores.


Las golondrinas, consideradas como una de las aves mejor relacionadas con el hombre y que forman parte de nuestra cultura popular, se encuentran en declive gracias a nosotros mismos. El incremento en el uso de insecticidas, el abandono del espacio rural y posibles problemas muy poco conocidos en las áreas de invernada , han afectado de forma directa a esta especie.


No está amenazada pero si en acusado declive. Protegida por normas europeas como la Directiva Aves y el Convenio de Berna, aparece como “De interés especial” en el Catálogo Nacional de Especies Amenazadas.



Alcaudón dorsirojo (Lanius collurio)


Con 17 cm de altura y 25 cm de envergadura, el macho tiene el dorso de color pardo ocre, cabeza y cuello azul grisáceo, así como el obispillo. El cuello y pecho son  blancos. Posee un peculiar antifaz negro muy característico.


La hembra es pardo rojiza por arriba, con ceja ocular parda poco visible, el pecho es blanco cremoso, con listas onduladas.


Se trata de una especie estival en nuestro territorio, donde viene a reproducirse entre mayo y julio, tras una larga y compleja migración desde sus áreas de invernada en África oriental y del sur. Unos pocos ejemplares europeos migran en dirección norte-sur atravesando la Península Ibérica, y la mayoría describe una migración en arco. Las poblaciones de Europa occidental vuelan hacia el este, hasta llegar a Turquía, cruzan el Bósforo, continúan por la costa del Mediterráneo oriental hasta Egipto, y allí toman dirección sur atravesando el Cuerno de Africa, hasta alcanzar Kenia, Tanzania, Zimbabue, Zambia y Malaui. En Europa, suele abandonar los territorios de cría en septiembre, y regresa entre abril y mayo. En el regreso, la ruta describe de nuevo un arco cuya trayectoria no discurre por Egipto, sino más al este, por Arabia Saudí, lo que hace del Alcaudón dorsirojo uno de los pequeños grandes viajeros alados.


Se alimenta de insectos, pequeños pájaros, ratones y reptiles. Como otros alcaudones caza desde lugares elevados, y empala a sus presas sobre alambres o espinas para usarlos como despensa.


Este pequeño Lución (Anguis fragilis), fue presa de un Alcaudón dorsirojo y empalado en un alambre de espino.


El Alcaudón lleva a su presa cogida con el pico por la cabeza y la clava en la espina, si es insecto, atravesándola por el tórax o la cabeza y si es un micromamífero, pájaro o reptil, la clava por la garganta.


Siente predilección por las campiñas caracterizadas por la abundancia de prados de siega con linderos de árboles y arbustos caducifolios.


Nidifica en matorrales espesos. La hembra construye el nido ante la atenta mirada del macho. Realiza una sola puesta de 4 a 6 huevos entre los meses de mayo y julio.


Las crías recién nacidas son empolladas por la hembra y alimentadas por el macho. Posteriormente, ambos padres aportan alimento hasta que, transcurridas dos semanas, los pollos abandonan el nido.


Los jóvenes son parecidos a las hembras, pero con las partes superiores listadas en forma de ondas.


No es un ave amenazada, pero si en declive. En el "Catálogo Nacional de Especies Amenazadas" se considera como “De interés especial”.