Este Pelecaniforme de la familia Sulidae, presume de ser el ave marina más grande de las que crían en la Europa atlántica, gracias a su metro de altura y casi dos de envergadura. Aunque no cría en la Península Ibérica, resulta una especie muy común durante los pasos migratorios prenupciales y posnupciales.
Localiza a sus presas mientras vuela sobre el agua, y después se deja caer haciendo un picado espectacular, plegando las alas al cuerpo y convirtiéndose en un auténtico proyectil viviente, capaz de alcanzar los 100 kilómetros por hora. Si no captura al pez de inmediato, puede bucear tras él.
Todas las fotografías están tomadas en el Mar Cantábrico, tanto desde tierra como desde barcos.
Los individuos jóvenes son de color gris pardo con motas blancas, que le dan un hermoso brillo plateado en la cabeza y el dorso.